Cómo pedirle el número a alguien (o su Instagram)
Entrada n.º 080 ·

Por El equipo de IF
La forma más sencilla de pedirle el número a alguien es hacerlo mientras la conversación todavía va bien, decir para qué lo quieres y ponerle fácil el no. Algo así: “Me ha encantado hablar contigo. ¿Me das tu número? Me encantaría invitarte a tomar algo un día de estos, y si no te apetece, no pasa nada”. Si el número te parece demasiado para ese momento, empieza por su Instagram, u ofrece tú el tuyo y deja que la otra persona decida. Después, acepta con elegancia la respuesta que te dé. El dato que alguien decide darte es todo el permiso que tienes para ponerte en contacto, y un dato que prefiere no darte también es una respuesta.
Si vas ensayándolo mentalmente de camino a la fiesta, no te pasa solo a ti. Pedir un número parece mucho más de lo que es: es el momento en que una conversación agradable se convierte en algo que podría continuar, y no hay forma de editarlo. Además, lo más probable es que tu valoración de cómo ha ido sea demasiado pesimista. En un estudio de 2018 publicado en Psychological Science, las personas que acababan de hablar con un desconocido subestimaban sistemáticamente cuánto le habían gustado a la otra persona. Los investigadores lo llamaron la brecha de agrado (liking gap).
Y el número es solo el principio. En IF —la app de citas para todo el mundo, con pareja o sin ella—, el número o el usuario que alguien comparte contigo te permite decirle lo que sientes, sea cual sea el momento: un Like si los dos estáis solteros y esa persona está en IF, o un IF sellado que espera si alguno de los dos está con alguien.
Pídelo en el mejor momento, no en la puerta
El momento hace casi todo el trabajo. El mejor es cuando la conversación aún está en su punto, cuando te das cuenta de que lleváis veinte minutos hablando y ninguno de los dos ha buscado una excusa para irse. El peor es el último segundo, cuando ya tiene el abrigo puesto y un amigo le tira de la manga, y la pregunta le llega como una emboscada.
Fíjate en si lo está disfrutando tanto como tú:
- Te hace preguntas a ti también y tira del hilo de tus respuestas.
- Se queda cuando tiene una excusa fácil para irse: un amigo que le hace señas, la copa ya terminada, una clase de tarde que acaba.
- Menciona cosas que podríais hacer juntos o sitios que conocéis los dos.
Las señales de que no es el momento se leen igual de bien: respuestas cortas, el cuerpo orientado hacia otro lado, una mirada a la puerta. Y quien está trabajando —sirviéndote, dando tu clase de spinning, cortándote el pelo— cobra por ser amable y no puede marcharse sin más, así que le cuesta más decirte que no con total libertad. En ese caso, lo más considerado es ofrecer tú tu número.
Di para qué lo quieres y deja una salida fácil
Un número pedido sin contexto puede sonar a exigencia. Pedido con un motivo, suena a plan. El motivo no tiene que ser ingenioso; solo tiene que ser verdad. Por ejemplo:
- Directo y cálido: “Me gustaría invitarte a salir algún día. ¿Me das tu número?”.
- Ligado a vuestra conversación: “Tienes que pasarme el nombre de ese sitio de ramen. Y la verdad es que me gustaría volver a verte. ¿Me das tu número?”.
- Con un plan incluido: “Los jueves hay trivial en un bar aquí al lado. ¿Te apetece venir conmigo? ¿Me das tu número y te paso los detalles?”.
Cada una dice lo que quieres, y eso es lo considerado. Un “¿Me das tu número?” a secas deja a la otra persona adivinando si te refieres a una cita, a una amistad o a un contacto de trabajo. Después, déjale una salida fácil: un “si no, no pasa nada” dicho con naturalidad antes de que responda hace que el no sea tan fácil de dar como el sí, y que el sí, cuando llegue, sea de verdad.
Lo que lo vuelve incómodo
- Pedirlo con público. Con los amigos mirando, una pregunta privada se convierte en un espectáculo y cuesta más decir que no.
- Tenderle el móvil antes de que diga que sí. Ofrécelo cuando acepte, para que escribir su número sea una elección y no una prueba de buena educación.
- Tratarlo como un intercambio. Invitar a alguien a una copa no significa que te deba su contacto.
Cómo pedirle a alguien su Instagram
Pedir el Instagram suele ser más fácil, porque parece algo más ligero. Un número va directo a su bolsillo; que le sigas es algo que puede mirar más tarde, aceptar o ignorar. “¿Tienes Instagram?” suele bastar. Si su cuenta es privada, la solicitud de seguimiento deja la decisión en sus manos, que es justo donde tiene que estar.
El problema es que seguir a alguien es ambiguo. Mucha gente se sigue con todo el que conoce en una boda, así que puede parecer simpatía más que interés. Si te gusta, seguirle no es decírselo. Díselo por mensaje directo —nuestra guía para declararte a tu crush por Instagram explica cómo hacerlo sin que suene a frase hecha para ligar— o, si los dos estáis solteros y en IF, con un Like. Y si alguno de los dos está con alguien, un IF enviado al usuario que te dio lo dice en un mensaje sellado que hoy no le pide nada.
¿Es raro pedirle a alguien su Instagram?
No. Entre adultos es una forma de lo más normal de seguir en contacto después de conocerse. Solo resulta raro cuando sale de la nada o sustituye a la pregunta que de verdad quieres hacer. Si pides el número y te ofrece su Instagram, acéptalo con gusto. Lo que no debes hacer es ir bajando por una lista después de un no: el número, luego el Instagram, luego el correo. Eso no es perseverancia. Es negociar, y lo va a notar.
Cómo darle tu número a alguien en persona
A veces lo mejor es cederle la decisión por completo. Ofrecer tu número funciona bien cuando no tienes claro qué siente la otra persona, cuando está trabajando o cuando una pregunta directa podría ponerle en un aprieto.
- Di quién eres y para qué es: “Por cierto, soy Sam. Me ha gustado mucho hablar contigo; si algún día te apetece tomar algo, aquí tienes mi número”.
- Pónselo fácil para guardarlo: escrito en una tarjeta, en un tique o en una hoja arrancada de una libreta. Si te ofrece su móvil, apúntalo con tu nombre y dónde os habéis conocido.
- Di en voz alta que no hay ninguna presión, y que sea verdad: “Si no, no pasa nada, de verdad”.
- Luego cambia de tema o despídete. Quedarte ahí esperando mientras decide echa por tierra todo lo anterior.
Después, olvídate del tema. Si te escribe, genial. Si no, has perdido un trozo de papel, y la próxima vez que os veáis actúas exactamente igual que antes, que es lo que más importa con alguien con quien vas a seguir cruzándote. Nuestra guía para hablar con tu crush del gimnasio explica cómo hacer que un sitio compartido siga siendo cómodo para los dos. Y si los dos estáis en IF, esa persona también puede encontrarte con ese número en la Búsqueda de IF, a su ritmo, siempre que sea el número de tu cuenta y estés visible en las búsquedas.
Si te dice que sí, que quizá o que no
- Sí. Escríbele en un día o así, y di quién eres: “Hola, soy Sam, de la fiesta de Priya. Lo de las opiniones tajantes sobre el pan de masa madre era yo”. Después propón algo concreto. Si no sabes qué decir, nuestra guía para decirle a alguien que te gusta por mensaje tiene ejemplos.
- “Mejor dame tú el tuyo”. Dáselo con gusto. Prefiere quedarse con la decisión, y es justo.
- “Estoy con alguien”. Créetelo, dale las gracias y deja que la conversación se vuelva más ligera. No preguntes si es algo serio. Eso sí, no tienes que fingir que lo que sientes ha desaparecido: si seguís en contacto, algún día intercambiáis datos y el sentimiento sigue ahí, un IF sellado puede decirlo entonces y esperar a que vuestros tiempos coincidan.
- Una duda, una risa, un cambio de tema. Tómatelo como un no. “No te preocupes, ha sido un placer conocerte” es todo el guion.
Salga como salga, haberlo pedido ha estado bien. Has dicho algo verdadero, con amabilidad, y le has dado una elección real. A eso se reduce casi todo cuando se trata de decirle a alguien que te gusta.
¿Da mal rollo escribir a alguien a quien has visto una sola vez?
Si te ha dado su número o su usuario, no. Para eso precisamente te lo dio, y esperar una semana para disimular el interés suele leerse como menos interés, no como más misterio. Envía un mensaje cálido que le recuerde quién eres. Si no contesta, un segundo mensaje amable unos días después está bien. A partir de ahí, el silencio es una respuesta, y lo respetuoso es parar.
Donde empieza a dar mal rollo es cuando no te lo ha dado. Averiguar el Instagram de alguien a partir de un nombre de pila y un poco de trabajo de detective es entrar por una puerta que nunca abrió. Hasta un mensaje bonito puede inquietar cuando lo primero que transmite es “te he encontrado”. Que te lo pidan es un halago. Que te encuentren es sentirse vigilado.
Si no te lo ha dado, no lo busques
A casi todo el mundo le ha pasado alguna vez: una conversación genial en un tren o en una boda, y la noche se acabó antes de que te lanzaras a pedirlo. Escuece. Pero las opciones honestas son pocas, y eso es bueno.
- Si vais a volver a coincidir en el día a día —la misma clase de tarde, la misma pachanga de fútbol de los sábados—, pídeselo la próxima vez. No empieces a dejarte caer por un sitio por si acaso.
- Si tenéis algún amigo en común, pídele que le pase tus datos, no que te pase los de esa persona. Así la decisión sigue siendo suya.
- Si no tenéis ninguna conexión, lo más lejos que es justo llegar es una única publicación pública, hecha con cuidado, del tipo “te vi en…”: describe el momento, no su aspecto, y deja fuera su nombre, su trabajo y cualquier foto, para que contestar siga siendo decisión suya. Dónde publica hoy la gente sus “te vi en…” habla sin rodeos de lo poco que suelen funcionar.
- O deja que sea un momento bonito que terminó. Eso también vale.
Lo que no está en la lista es investigar de ninguna manera: nada de webs para buscar personas, nada de averiguar dónde vive o trabaja, nada de preguntar por ahí hasta que alguien te dé su número. Si alguien ha preferido no darte sus datos, o te ha pedido que no te pongas en contacto, la respuesta es parar.
Si no consigues pasar página —si llevas semanas reviviendo el momento o planeando cómo cruzarte con esa persona—, habla con alguien; no tienes por qué gestionarlo a solas.
Dónde encaja IF
Un número o un usuario que alguien te da es una invitación a que le escribas. IF está pensado para lo que viene después: deberías poder decirle a esa persona lo que sientes, sea cual sea el momento. Su Búsqueda está hecha justo para los datos que la gente decide compartir contigo: un correo electrónico, un número de teléfono o un usuario de Instagram, nunca una cara ni un nombre de pila. Nadie recibe un aviso cuando buscas, y la app no puede saber si ese dato te lo dieron, así que esa norma depende de ti: usa solo un dato que te hayan dado y, después de un no, ni un Like ni un IF son una segunda forma de pedirlo. Quien prefiera no aparecer puede desactivar “Visible en búsquedas”.
Si los dos estáis solteros y esa persona está en IF, envíale un Like. Dice lo que seguirle en Instagram no puede decir —que te interesa, no que solo eres amable— y un Like aceptado abre un chat. Si alguno de los dos tiene pareja, no puede abrirse ninguna conversación en IF hasta que los dos estéis solteros, pero sí puedes enviarle un IF: un mensaje privado y sellado de hasta 250 caracteres. Si no tienes pareja y esa persona se queda sin pareja, tienes 24 horas para revelarlo; si eres tú quien tiene pareja y esa persona no, se revela cuando cambias tu propio estado a soltero/a. Cómo funciona un IF cubre todas las situaciones.
Conviene saber cómo le llega. Si está en IF, normalmente recibirá un aviso de que tiene un IF esperando —nunca quién lo ha enviado ni qué dice—, aunque puede que lo adivine por el contexto. Si todavía no está en IF, un IF enviado a un correo electrónico que te haya dado genera un único correo breve de invitación, mientras que uno enviado a un número de teléfono o a un usuario de Instagram no envía absolutamente nada y espera por si se une. En cualquier caso, la tarjeta del IF en tu lista te ofrece después la opción “Confiar en mutuos”: un mensaje ya redactado para pedir a los amigos que tenéis en común que le dejen caer que algo le está esperando. Con todo esto en mente, la decisión es tuya.
Tu primer IF es gratis. Pedir un número requiere un poco de valor, y escribir un IF también, y de eso se trata precisamente: lo dices una vez, de corazón, y sigues con tu noche mientras espera. Si algún día vuestros tiempos coinciden, ya estarás ahí, y quizá eso os lleve a los dos justo adonde estabais destinados a estar desde el principio.
Preguntas frecuentes
¿Cómo pedirle el número a alguien sin que resulte incómodo?
Pídelo a solas mientras la conversación todavía va bien, no delante de sus amigos ni cuando se está yendo. Di para qué lo quieres, añade un “si no, no pasa nada” desenfadado y ofrece tu móvil solo cuando te haya dicho que sí. Casi toda la incomodidad viene de la presión.
¿Le pido su número o su Instagram?
Lo que te resulte natural según el contexto. El número es más directo y facilita hacer planes; el Instagram es más ligero y le permite hacerse una idea de ti primero. Si dudas, pregunta “¿Cuál es la mejor forma de contactarte?” y deja que elija. Te dé lo que te dé, también es un dato con el que funciona la Búsqueda de IF, por si algún día quieres decir más de lo que cabe en un mensaje.
¿Cuánto hay que esperar para escribir después de conseguir el número?
No hay ninguna regla que merezca la pena seguir, pero escribir en un día o así es buen instinto: lo bastante pronto para que se acuerde de ti, y sin jueguecitos. Di quién eres, menciona algo de vuestra conversación y, si quieres quedar, propón algo concreto.
¿Qué hago si me dice que tiene novio o novia?
Créetelo, dale las gracias y mantén un tono ligero; puede que sea, simplemente, cuestión de momento, así que no insistas en los detalles. Eso sí, no tienes que fingir que lo que sientes ha desaparecido. Si seguís en contacto y el sentimiento perdura, podrías decírselo, pero abrirte con alguien que tiene pareja tiene riesgos reales. Puede que te convenga más decirlo una sola vez en un IF, a un número o un usuario que te haya dado desde entonces: sellado mientras esté con alguien, hoy no le pide nada, y en IF no puede abrirse ninguna conversación hasta que los dos estéis solteros. Si algún día vuestros tiempos coinciden, estarás ahí para demostrarle cuánto te ha gustado siempre. ¿Persona adecuada, momento equivocado? Espérala en IF.
¿Está bien pedirle a un amigo el número de alguien?
Mejor pídele a ese amigo que le pase tus datos, o que antes se lo pregunte. Un buen amigo no va a dar el número de nadie sin preguntar, y tampoco querrías que diera el tuyo. Algo así: “¿Le puedes pasar mi número a Jess? Solo si a ella le apetece, sin ningún compromiso”. Si quiere estar en contacto, lo estará, y si no, nadie se habrá visto en un aprieto.
Pide con amabilidad, di lo que de verdad quieres decir y deja que los datos que alguien decide compartir contigo sean tu manera de entrar. Y si no es el momento, sé valiente y dilo igualmente, en un IF que espera el día en que todo encaje.