¿Funcionan de verdad las apps de citas? Lo que dice la investigación

Entrada n.º 028 ·

Un grupo de amigos veinteañeros se apiña alrededor de una mesa de pícnic en una terraza llena de gente al anochecer, con jarras de cerveza sencillas y un cuenco de patatas fritas entre ellos y una guirnalda de bombillas encima. Una mujer con camiseta y vaqueros se ríe mientras alguien del grupo cuenta una anécdota, con la pantalla del móvil vuelta hacia otro lado, y el hombre sentado a su lado, un viejo amigo de la universidad con una sobrecamisa lisa, la mira con una sonrisa tranquila; entre los dos, sobre el banco, hay una bolsa de tela de un rosa intenso.

Por El equipo de IF

Sí, las apps de citas funcionan: no para todo el mundo, pero sí para muchísima gente, y en lo que más importa, que es ayudar a que se formen parejas. En Estados Unidos, conocerse por internet ya se había convertido en 2017 en la forma más habitual de empezar una relación entre las parejas heterosexuales, según la investigación del sociólogo de Stanford Michael Rosenfeld y sus colegas. Pero “funcionar” esconde dos preguntas. ¿Las apps llevan a tener pareja? A menudo, sí. ¿Es agradable usarlas? A menudo, no. Se les da muy bien presentarte a gente y muy mal predecir la química, así que los resultados suelen ser mejores que la experiencia de llegar a ellos. Que te funcionen depende menos de la app que de para qué la uses y cómo.

Si te lo preguntas porque meses deslizando perfiles te han dejado un puñado de chats estancados y una copa que ya ni recuerdas, no te pasa nada raro, y desde luego no eres la única persona a la que le ocurre. En una encuesta de 2019 del Pew Research Center, quienes habían usado una web o una app de citas en el último año decían con más frecuencia que les había dejado frustración que esperanza: un 45 % frente a un 28 %. Pero frustrante no es lo mismo que ineficaz. Mucha gente vive el proceso como un suplicio y aun así conoce a la persona con la que acaba.

Esto es lo que dice la investigación sobre ambas cosas, y sobre la vía que casi todas las apps dejan fuera: la persona que ya forma parte de tu vida. Por ese hueco creamos IF, una app de citas para todo el mundo, tengas pareja o no, donde también puedes decirle a alguien que ya conoces lo que sientes, en un mensaje sellado que espera el momento adecuado.

Cómo se conocen hoy la mayoría de las parejas

Los datos más citados proceden de un artículo de Rosenfeld, Reuben Thomas y Sonia Hausen publicado en 2019 en Proceedings of the National Academy of Sciences con el título “Disintermediating your friends” (algo así como “prescindir de los amigos como intermediarios”). A partir de How Couples Meet and Stay Together, una encuesta representativa a escala nacional de adultos estadounidenses, reconstruyeron cómo se habían conocido las parejas a lo largo de varias décadas. Entre sus conclusiones:

  • Alrededor del 39 % de las parejas heterosexuales que empezaron su relación en 2017 se habían conocido por internet (una categoría que incluye webs de citas y otros espacios online además de las apps), frente a cerca del 22 % en 2009. Eso convertía internet en la forma más habitual de conocerse.
  • Conocerse a través de amigos, que hasta entonces era la vía más común, pasó de cerca de un tercio de las parejas en 1995 a cerca de una quinta parte en 2017.
  • Otras vías de siempre, como que te presentaran la familia, la gente de la iglesia o los vecinos, también perdieron terreno.

La tesis está en el propio título. Durante la mayor parte de la historia, quienes te presentaban a tu pareja eran tus amigos y tu familia. Las apps han asumido buena parte de ese papel. No impidieron que la gente se conociera a través de amigos; ofrecieron una forma de conocer a alguien sin ninguna conexión con tu vida de siempre.

Por qué las cifras parecen no cuadrar

Algunas cifras parecen contradictorias. La encuesta de Pew de 2022 concluyó que uno de cada diez adultos con pareja en EE. UU. había conocido a su pareja actual a través de una web o una app de citas, proporción que sube a uno de cada cinco entre los menores de 30 años y a cerca de una cuarta parte entre los adultos lesbianas, gais y bisexuales con pareja. Uno de cada diez suena muy distinto de casi cuatro de cada diez.

Es que miden cosas distintas. La cifra de Rosenfeld cuenta las parejas que se formaron en un año concreto: una instantánea de cómo empieza hoy la gente a salir. La de Pew cuenta a todas las personas que tienen pareja en este momento, incluidas las parejas que se conocieron en 1985, mucho antes de que existiera ninguna app. La primera cifra describe el presente; la segunda todavía se está poniendo al día. Si ahora mismo estás conociendo gente, la primera se parece mucho más a tu realidad.

Ambas son cifras de Estados Unidos, y la de Rosenfeld solo abarca parejas heterosexuales, con datos recogidos antes de que la pandemia transformara las citas. Tómalas como una señal sólida de la tendencia, no como una medida precisa de lo que pasa en tu ciudad.

Las vías que nunca desaparecieron

Internet es la vía que más parejas suma por sí sola, pero no la única. Incluso en las cifras de Rosenfeld, la mayoría de las parejas nuevas se seguían conociendo de otras formas: a través de amigos, en el trabajo, en la universidad, en bares y en fiestas de gente a la que apenas conocían.

También ayuda separar dos cosas que se suelen confundir. “Conocerse a través de amigos” se refiere a quién os presentó. Empezar siendo amigos se refiere a lo que había entre vosotros antes de que la relación se volviera romántica, una historia distinta y sorprendentemente común. Una app puede presentarte a alguien que se convierte en un gran amigo durante un año antes de que pase nada más.

Muchas de esas historias empiezan con un sentimiento que llega en mal momento: esa persona que conociste en la universidad cuando ya tenía pareja, el amigo de un amigo al que siempre acabas teniendo al lado en las fiestas. Un sentimiento así es normal y honesto. Las únicas líneas rojas son ser infiel y mentir, y un IF no necesita ninguna de las dos cosas, porque permanece sellado y no se puede abrir ninguna conversación hasta que los dos estéis solteros. Puedes decírselo, pero abrirte cara a cara tiene sus riesgos: puede cambiar una amistad de la noche a la mañana. Quizá te convenga más enviar un IF, para que, si algún día el momento encaja, estés ahí para demostrarle cuánto te ha gustado siempre.

Tasa de éxito de las apps de citas: por qué no hay una única cifra

Busca la tasa de éxito de las apps de citas y encontrarás porcentajes muy rotundos, la mayoría de las propias apps o de webs que se copian unas a otras. No existe una cifra independiente y consensuada, y en realidad no puede existir, porque “éxito” significa algo distinto en cada etapa:

  • Un match, que a cada uno le cuesta un segundo de reflexión.
  • Una conversación que pasa del tercer mensaje.
  • Una cita.
  • Una relación.
  • Una relación que dura.

En cada etapa se queda por el camino mucha de la gente que llegó a la anterior, y cuánta depende de quién seas, dónde vivas y qué busques. Alguien de treinta y cinco años que vive en una ciudad pequeña y busca algo serio y alguien de veintitrés que vive en una capital y busca divertirse no están usando realmente el mismo producto, aunque tengan instalada la misma app.

La cifra de Pew que hemos citado es lo más parecido a una medida independiente, y la misma encuesta concluyó que cerca de la mitad de quienes han usado webs o apps de citas describen la experiencia como positiva. Eso no es una tasa de fracaso. La mayoría de las formas de conocer gente funcionan para algunas personas, a menudo al cabo de un tiempo, y para otras no. Si una web te da una tasa de éxito exacta, pregunta quién la ha medido.

Buenas para presentar gente, malas para la química

Las apps resuelven el problema más antiguo de las citas: saber quién está disponible. En una semana te ponen delante a más gente soltera de la que reúnen en un año la mayoría de las vidas sociales, y de mucho más allá de tus círculos. Eso importa sobre todo cuando tienes poca gente disponible a tu alrededor (acabas de mudarte, tienes horarios poco habituales, casi todos tus amigos tienen pareja o eres lesbiana, gay o bisexual en un sitio donde hay poco donde elegir), y quizá por eso la proporción de parejas que se conocen por internet es mayor entre los más jóvenes y entre los adultos LGB.

Ningún perfil puede predecir con quién vas a conectar

Lo que ninguna app puede decirte es si alguien te va a atraer cuando lo conozcas. En un estudio de 2017, los psicólogos Samantha Joel, Paul Eastwick y Eli Finkel pidieron a participantes de citas rápidas que rellenaran cuestionarios sobre más de 100 rasgos y preferencias y después los mandaron a citas de cuatro minutos. Con aprendizaje automático, pudieron predecir, de forma modesta, cuánto tendía cada persona a desear a los demás y a ser deseada, pero no qué parejas concretas iban a conectar. Eso solo apareció cuando se conocieron.

Estudios anteriores de Eastwick y Finkel sobre citas rápidas ya habían visto que las cualidades que la gente decía buscar de antemano apenas predecían quién le atraía de verdad esa noche. Un perfil es un filtro razonable y una mala bola de cristal.

Las propias apps parecen haber llegado a la misma conclusión. A fecha de septiembre de 2026, Bumble ha dicho que quiere ir más allá del swipe y apostar por los encuentros en persona, y Tinder está redoblando su apuesta por los eventos presenciales. Las empresas que hicieron omnipresente el swipe ahora están devolviendo a la gente a sitios en los que se entra por la puerta. A muchas de las personas que hay en esos sitios ya las conoces: es la vía que casi todas las apps dejan fuera, y para la que se creó IF.

Cuantos más perfiles ves, más rechazas

Las apps también cambian a quien elige. En tres estudios, Tila Pronk y Jaap Denissen, psicólogos de los Países Bajos, descubrieron que la gente se volvía cada vez más propensa a rechazar a medida que avanzaba por los perfiles de citas: la probabilidad de aceptar a alguien caía cerca de un 27 % entre la primera opción y la última. Lo llamaron mentalidad de rechazo. La cara número cincuenta no es peor que la primera. Simplemente estás más cansado y más convencido de que alguien mejor está a un swipe de distancia.

¿Merecen la pena las citas online?

Para la mayoría de la gente que busca pareja, merece la pena tenerlas en cuenta: como una vía entre varias, usada con intención, no como el plan entero ni como un hábito de cada noche.

Cuándo es probable que merezca la pena

  • Tu vida social rara vez te pone delante a gente soltera nueva.
  • Te has mudado hace poco, trabajas desde casa o tienes horarios distintos de los de tus amigos.
  • Tienes poca gente disponible a tu alrededor, por el sitio donde vives o por a quién buscas.
  • Sabes más o menos lo que quieres y puedes decirlo con claridad en un perfil.
  • Estás dispuesto a quedar en una o dos semanas después de una buena conversación.

Cuándo probablemente no, de momento

  • Abres la app sobre todo para sentir algo a medianoche y la cierras sintiéndote peor.
  • Tienes docenas de matches, ninguna cita, y ya ni esperas que llegue alguna.
  • Tienes la cabeza puesta en una persona concreta y cada perfil nuevo se convierte en una comparación.
  • Buscas distraerte de una ruptura reciente más que conocer a alguien nuevo.

Si te reconoces en la segunda lista, tomarte un descanso no es rendirte. El cansancio de las apps de citas es habitual, y suele decir más del formato que de tus posibilidades. Tómate un mes sin deslizar, dedica ese tiempo a conocer gente sin apps de citas y vuelve cuando tengas energía para hacerlo bien. Y si la razón de que ningún perfil te diga nada es una persona concreta, seguir deslizando no lo va a cambiar. ¿La persona adecuada en el momento equivocado? Espérala en IF.

Cómo hacer que las apps de citas te funcionen

La investigación apunta a unos cuantos hábitos que marcan la diferencia entre una app que funciona y una que simplemente te llena las noches:

  1. Queda antes. Si la química solo aparece en persona, dos semanas de mensajes ingeniosos te dicen muy poco. En cuanto una conversación tenga algo de chispa, propón algo breve, fácil y en un sitio público: un café o un paseo por una zona con gente.
  2. Mira menos perfiles y decide más. Ponte un número pequeño de perfiles por sesión y mira cada uno con calma. La mentalidad de rechazo crece con el volumen.
  3. Juzga por las citas, no por los matches. Los matches salen baratos. La cifra que importa es cuántas conversaciones se convierten en planes.
  4. Elige la app según lo que buscas. Las apps se diferencian en quién las usa y para qué, así que si buscas algo serio, empieza por las mejores apps de citas para relaciones serias.
  5. Mantén abiertas las demás puertas. Las parejas de la investigación se conocieron en el trabajo, a través de amigos y en fiestas, además de por internet, y muchas ya se conocían de antes. Una app funciona mejor cuando no es el único canal.

Dónde encaja IF: pensada para las dos formas de conocer a alguien

La mayoría de las apps de citas están pensadas para una sola vía: presentarte a desconocidos. Pero la química solo aparece cuando dos personas se conocen, y con alguien que ya forma parte de tu vida, esa parte ya ha pasado. Lo que falta es una forma de decirlo, sea cual sea el momento. IF está pensada para las dos vías: la persona a la que todavía no has conocido y la persona que ya conoces, tengas pareja o no.

Para conocer a alguien nuevo, dos personas solteras pueden darse Like, y un Like aceptado abre un chat. Como un perfil es un filtro razonable y una mala bola de cristal, los planes de pago te permiten dividir tus preferencias en Necesidades y Deseos, y un perfil que no cumple una Necesidad baja mucho en tu lista en lugar de desaparecer, para que la química siga teniendo su oportunidad. Hay una insignia opcional de verificación con selfie, moderación, y las opciones Reportar y Bloquear en cada perfil que puedas identificar.

Para alguien que ya forma parte de tu vida, está la Búsqueda. Si te ha dado su correo electrónico, su número de teléfono o su usuario de Instagram, puedes buscar a esa persona, salvo que haya desactivado “Visible en búsquedas”, y nadie recibe ningún aviso. Si los dos estáis solteros y esa persona está en IF, envíale un Like. Si alguno de los dos figura como en pareja, lo único que puedes enviar es un IF: un mensaje privado y sellado de hasta 250 caracteres que solo se abre cuando los dos estéis solteros. En IF nunca se abre ninguna conversación mientras alguno de los dos tenga pareja. Si tú estás soltero y la otra persona pasa a estar soltera, tienes 24 horas para revelarlo; si eres tú quien tiene pareja y la otra persona está soltera, se revela cuando cambias tu propio estado a soltero. Cómo funciona un IF explica todos los casos.

Si esa persona está en IF, puede recibir un aviso de que hay un IF esperándola, pero nunca de quién lo ha enviado ni de lo que dice. Si no lo está, un IF enviado a una dirección de correo genera un único correo breve de invitación, mientras que uno enviado a un número de teléfono o a un usuario de Instagram no envía nada y simplemente espera por si algún día se une. IF nunca desvela quién lo ha enviado antes de que se abra, aunque la gente puede deducirlo por el contexto. Y tener IF mientras tienes pareja está bien: descargarla no es ser infiel, porque nada se abre hasta que los dos estéis solteros.

Tu primer IF es gratis, y en Membresía tienes todo lo que añaden los planes de pago. Escribir uno requiere un poco de valentía emocional, y de eso se trata precisamente: dilo una vez, sintiendo cada palabra, y deja que espere mientras sigues con tu vida. Si algún día el momento encaja, puede que te lleve justo adonde siempre tenías que estar.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de parejas se conocen por internet?

En la investigación de Rosenfeld en EE. UU., alrededor del 39 % de las parejas heterosexuales que empezaron su relación en 2017 se habían conocido por internet, lo que lo convertía en la forma más habitual de conocerse. Entre todos los adultos con pareja de EE. UU., incluidas las parejas de largo recorrido, la encuesta de Pew de 2022 situó en cerca de uno de cada diez a quienes se conocieron a través de una web o una app de citas, y en uno de cada cinco entre los menores de 30.

¿Duran las relaciones que empiezan en una app de citas?

No hay pruebas sólidas de que conocerse en una app condene una relación; la investigación es dispar y las diferencias, modestas. Un análisis de 2020 de 43 estudios que siguieron a parejas a lo largo del tiempo concluyó que entre los factores que mejor predecían lo satisfechas y comprometidas que se sentían las personas estaban sentir que tu pareja está comprometida, sentirte valorado y cuánto conflicto hay, y ninguno tiene que ver con dónde os conocisteis.

¿Cuánto se tarda en encontrar a alguien en una app de citas?

No hay una media fiable. Piensa en meses más que en semanas, y mide tu progreso por cuántas conversaciones se convierten en citas. Si tras unos meses de esfuerzo sincero no llega ninguna, cambia algo (la app, el perfil o lo pronto que propones quedar) antes de decidir que las apps no te funcionan.

¿Por qué no me funcionan las apps de citas?

Una bandeja de entrada tranquila no es un veredicto sobre ti, y al principio los matches suelen llegar despacio. Fíjate en lo concreto (tus fotos, un perfil que cuente algo de verdad, la app que usas) antes de decidir que las apps no son para ti. Y si la respuesta sincera es que sigues comparando a todo el mundo con una persona que ya conoces, ningún perfil nuevo lo va a arreglar. Un IF sí puede: dile lo que sientes, una sola vez, y vuelve a tu vida.

¿Qué app de citas tiene la tasa de éxito más alta?

Las apps rara vez publican cifras de éxito que alguien ajeno a la empresa haya comprobado, así que desconfía de los rankings basados en lo que ellas mismas dicen. La pregunta más útil es qué app encaja con lo que buscas. Las apps se diferencian mucho más en quién las usa y en cómo te proponen conectar que en cualquier tasa de éxito medida, y en cómo se comparan Tinder, Bumble, Hinge y Grindr verás cuál encaja en cada situación. Y si la persona que quieres es alguien que ya conoces, la respuesta puede ser un IF en lugar de seguir deslizando: un mensaje sincero, sellado hasta que los dos estéis solteros.

Las apps funcionan mejor como una puerta más entre varias. IF mantiene dos abiertas: un Like para alguien nuevo y, para la persona que ya forma parte de tu vida, un IF que espera al día en que por fin coincidáis en el momento.