Salir con alguien que tiene hijos: lo que conviene saber antes
Entrada n.º 027 ·

Por El equipo de IF
Salir con alguien que tiene hijos puede ser igual de romántico que salir con cualquier otra persona, pero desde la primera cita es otro tipo de relación. Sus hijos van primero, su tiempo gira en torno a llevarlos y recogerlos del colegio y a los fines de semana de custodia, suele haber un ex que seguirá en su vida para siempre, y todo va más despacio. Antes que nada, conviene saber tres cosas. Quedar por detrás de un hijo no te convierte en un segundo plato. Conocer a los niños debería esperar a que tengáis una relación exclusiva y estéis seguros. Y tu papel es ser un adulto de confianza, nunca alguien que sustituya a su padre o a su madre. La verdadera pregunta no es si te gustan los niños, sino si quieres esta vida, con estas personas dentro de ella.
Si tú no tienes hijos, puede que te preguntes si esto te viene grande, o si tus dudas te convierten en mala persona. No es así. Salir con alguien que es madre o padre es una decisión de más calado de lo que parece, y tomártela en serio es un gesto de bondad con todos, sobre todo con los más pequeños, que no eligieron nada de esto. Si quien tiene hijos eres tú, tener citas siendo madre o padre soltero está escrito para ti.
A veces lo difícil es el momento: puede que esa madre o ese padre que te gusta siga con el otro progenitor de sus hijos, o que seas tú quien tiene pareja. Que te guste de todos modos es honesto, y no tienes nada de lo que avergonzarte. Lo único que queda descartado es la infidelidad y la mentira. IF, la app de citas para todo el mundo, está del lado honesto de esa línea: en ella no puede empezar ninguna conversación mientras alguno de los dos tenga pareja, pero puedes decir lo que sientes ya, en un mensaje sellado que espera hasta que los dos estéis solteros.
Qué cambia cuando la persona con la que sales tiene hijos
Casi todos los ajustes son prácticos antes que emocionales.
- El tiempo se planifica; no hay espontaneidad. Las citas se encajan entre canguros, horas de acostarse y el calendario de custodia, y un sábado libre puede estar reservado con dos semanas de antelación.
- Los planes se caen. Unas décimas de fiebre, un día sin colegio por la nieve o una canguro que avisa a las seis de que no puede venir bastan para acabar con la noche, y nadie tiene la culpa.
- La disponibilidad va por rachas. Con la custodia compartida, puede que os veáis mucho una semana y muy poco la siguiente.
- Todo va más despacio. Una madre o un padre tiene más que proteger, así que presentarte a sus amigos, a su familia y, sobre todo, a sus hijos llega más tarde.
Nada de esto significa que tenga menos interés. Es cómo está organizada su semana, no un veredicto sobre ti.
Sus hijos van primero, y eso es una buena noticia
Cualquier madre o padre con quien merezca la pena salir pondrá a sus hijos por delante de ti, y así debe ser. Quien cancela una cena porque a su hijo de ocho años le asusta una tormenta te está enseñando cómo trata a las personas que quiere.
La distinción que importa es entre quedar por detrás de los niños y quedar el último de la lista. Si va en serio contigo, seguirá sacando tiempo para ti, aunque sea poco: una comida fija los miércoles, una llamada cuando los niños ya se han acostado. Quien nunca te hace hueco, te mantiene en secreto mucho después de que tengáis una relación exclusiva o solo da señales de vida cuando los niños no están puede que aún no esté preparado para una relación, y eso tiene que ver con su momento, no contigo.
Preguntas que hacerte antes de que la cosa vaya en serio
Al principio, sales con una persona. Si dura, entras a formar parte de un hogar. Antes de llegar a ese punto, sé sincero contigo mismo sobre unas cuantas cosas.
- ¿Quiero niños en mi vida, y niños de estas edades? Niños pequeños, adolescentes e hijos ya adultos son tres situaciones muy distintas.
- ¿Puedo ser un adulto importante sin ser quien manda? Durante mucho tiempo, quizá siempre, las normas y la disciplina siguen en manos de sus padres.
- ¿Puedo vivir con su ex en segundo plano para siempre? No tolerarlo unos meses: aceptarlo durante años.
- ¿Quiero tener hijos propios? Si esa persona ya no quiere más y tú deseas tener un bebé, te enfrentas al mismo callejón sin salida que al salir con alguien que no quiere hijos, con más gente afectada.
- ¿Podría encantarme esta vida aunque no gire en torno a mí? Cumpleaños repartidos entre dos casas, vacaciones negociadas con meses de antelación.
Si alguna de tus respuestas es un no rotundo, es más amable decirlo ahora que cuando los niños ya sepan cómo te llamas. Distinguir las necesidades de las preferencias es todo un arte, y qué buscar en una pareja puede ayudarte a ordenarlas.
Salir con una madre soltera o un padre soltero
Ninguna madre ni ningún padre responde a un estereotipo, y cómo se reparten el cuidado de los hijos importa más que el hecho de que sea madre o padre.
Salir con una madre soltera
Si es ella quien se ocupa principalmente de los niños, puede que el tiempo libre sea lo que más le escasea. Lo que funciona es la constancia, la flexibilidad —una cita que se traslada a su sofá cuando falla la canguro— y el respeto a su criterio sobre cuándo conoces a sus hijos. No hagas méritos para ejercer de padre o de madre. Muéstrate como una buena pareja y deja que todo lo demás llegue después, si es que llega.
Salir con un padre soltero
Si es él quien se ocupa principalmente de los niños, vale lo mismo; si comparte la custodia, cuenta con semanas ajetreadas con los niños y semanas más tranquilas sin ellos. No des por hecho que sus hijos necesitan una nueva figura parental, ni que él la esté buscando; muchos padres y madres solos buscan pareja, no a alguien que sustituya a la madre o al padre de sus hijos.
Salgas con quien salgas, hay cosas que no cambian. Muchos padres y madres se han topado con gente que trataba a sus hijos como un obstáculo, así que un cariño constante y natural hacia su vida tal como es vale mucho. Ojo con convertirte poco a poco en quien organiza a toda la familia: ayudar es precioso cuando sale de ti, no cuando se convierte en el precio de la relación. Por encima de todo, esa persona conoce a sus hijos y tú todavía no. Deja que marque el camino.
El ex viene incluido en el lote
Si el otro progenitor está presente, no solo sales con tu pareja: entras en un acuerdo de larga duración entre dos personas que comparten hijos. La versión más sana es aburrida: intercambios a horas fijas, mensajes educados, cero dramas. Tu papel es dejar que siga siendo así de aburrida.
- Pregunta cómo se organizan con la crianza compartida y respétalo. Conocer el calendario ayuda; pedirle a tu pareja que limite el contacto con el otro progenitor, no.
- No critiques nunca al ex delante de los niños, y ten cuidado al hacerlo delante de tu pareja: puede que necesite desahogarse sin que tú te sumes.
- No te metas en discusiones sobre dinero, horarios o crianza. Estás ahí para apoyar a tu pareja, no para negociar en su nombre.
- No compitas. Su historia en común es real, y no es una amenaza para ti. Es de donde vienen los niños.
Algunas situaciones merecen una conversación tranquila cuanto antes: un ex abiertamente hostil que te arrastra al conflicto, o una pareja que todavía siente algo por su ex. Esos sentimientos son humanos; lo importante es que podáis hablar de ellos con sinceridad.
Cuándo conocer a los hijos de tu pareja
Más tarde de lo que te gustaría, y cuando tu pareja lo decida. No hay un número de meses universal, pero sí buenas señales: tenéis una relación exclusiva, los dos os veis juntos dentro de un año y los niños ya no siguen conmocionados por la separación, porque una relación nueva que llega demasiado pronto es un cambio más que tienen que asimilar. Los niños pueden encariñarse rápido, y las parejas que aparecen y desaparecen pueden enseñarles que los adultos se van. Esperar los protege a ellos, y también a vuestra relación.
Está bien preguntar, con tacto, cómo ve tu pareja lo de las presentaciones. “No hay prisa; solo tengo curiosidad por saber cómo ves lo de que yo conozca a los niños” es una pregunta razonable al cabo de unos meses. Presionar para fijar una fecha, no. Y si quiere conocerte bien antes de que te acerques siquiera a sus hijos, agradécelo: esa prudencia es justo lo que mantiene a salvo a los niños.
Cómo debería ir el primer encuentro
- Que sea breve y relajado: una hora en el parque o una pizza, con algo que hacer para que nadie tenga que forzar la conversación.
- Deja que tu pareja decida cómo te presenta, y usa las mismas palabras que use.
- Con calma con las muestras de cariño. Ir de la mano delante de los niños puede esperar.
- Olvídate del regalo a lo grande. A los niños se les gana con amabilidad; los sobornos les hacen desconfiar.
- Deja que se acerquen ellos: pregúntales por eso que les encanta y escucha. Un niño que te ignora el primer día solo está intentando averiguar quién eres.
Qué no hacer
- No regañes ni castigues, aunque un niño sea maleducado. Una guía universitaria para familias reconstituidas señala que los niños no ven como padre o madre ni siquiera a un padrastro o una madrastra hasta que se ha creado un vínculo, y tú ni siquiera lo eres. Deja que se encargue su padre o su madre, y comenta después lo que te haya molestado.
- No preguntes a los niños por su otro progenitor ni opines sobre él o ella.
- No te quedes a dormir cuando los niños estén en casa hasta que los dos lo tengáis claro y ellos hayan tenido tiempo de acostumbrarse a ti.
Tu papel: un adulto de confianza, no un sustituto de sus padres
Lo más útil que puedes ser en la vida de un niño es otro adulto en quien confiar: alguien que aparece cuando dice que va a aparecer, que es cariñoso sin agobiar y que nunca le obliga a elegir. Los niños a menudo sienten lealtad hacia el progenitor que no está, y pueden llevar mal el cambio mucho antes de tener una opinión sobre ti. Eso suele suavizarse con tiempo y paciencia, y rara vez a fuerza de esforzarse demasiado.
La edad lo condiciona todo. Los adolescentes pueden mantenerte a distancia durante años, y eso puede ser sano. Los hijos ya adultos pueden mostrarse protectores con su madre o su padre tras un divorcio o la pérdida de su pareja, y merecen la misma paciencia. Si a una familia le está costando el cambio, hablarlo con alguien puede ayudar a que todos digan en voz alta lo que necesitan.
Cuando te sientes fuera de lugar
En algún momento seguramente lo notarás: las bromas privadas de las que no formas parte, el domingo a solas porque es su fin de semana con los niños, una punzada de celos hacia un niño de siete años que jamás reconocerías. Es normal, y no te convierte en una mala pareja. Solo es un problema cuando lo exteriorizas: poner morros, competir por la atención, pedirle a tu pareja que elija.
Di lo que necesitas sin rodeos —“Te echo de menos las semanas que estás con los niños. ¿Seguimos con la comida de los miércoles?”— y constrúyete una vida plena para las semanas que no estáis juntos. Que te pidan hacer de canguro, o de padre o madre, antes de que los niños siquiera te conozcan es otra cosa. Esa conversación hay que tenerla, con sinceridad y pronto.
Cuando la madre o el padre que te gusta aún tiene pareja
Si la persona con hijos de la que te has enamorado sigue compartiendo casa y vida en pareja con el otro progenitor de sus hijos, todavía no está soltera. Eso no hace tus sentimientos menos reales. Empezar algo a espaldas de nadie estaría mal: la infidelidad y la mentira hacen daño a las personas, también a los niños. Si se han separado, salir con alguien separado pero no divorciado habla de esa etapa intermedia.
Puedes decírselo, y la sinceridad emocional es un acto de valentía. Pero abrirte así tiene sus riesgos: pone a esa persona en un aprieto dentro de una familia de la que todavía forma parte, puede desestabilizar a todo su entorno y no tiene vuelta atrás. Quizá te convenga más enviar un IF, para que, si algún día el momento encaja, ya estés ahí para demostrarle cuánto te ha gustado siempre. Hoy no le pide nada a nadie: en IF no puede empezar ninguna conversación mientras alguno de los dos tenga pareja.
Y si eres tú quien tiene pareja, también puedes enviar uno. Tener IF no es ser infiel, y nada se abre hasta que los dos estéis solteros. ¿Persona adecuada, momento equivocado? Espérala en IF.
Dónde encaja IF
IF es la app de citas para todo el mundo, con pareja o sin ella, pensada para que puedas decir lo que sientes sea cual sea el momento. Dos personas solteras la usan como cualquier otra app de citas: un Like aceptado abre un chat. El campo opcional Hijos permite a madres y padres indicar desde el principio “Tengo, quiero más” o “Tengo, no quiero más”, así que a menudo puedes saber por el perfil, antes de la primera cita, si una familia sigue creciendo o ya está completa.
En los planes de pago puedes marcar Hijos como Necesidad o como Deseo; si salir con alguien que tiene hijos te parece perfecto, no lo conviertas en una Necesidad. Ni siquiera una Necesidad deja nunca fuera a nadie, y necesidades y deseos en una relación explica por qué.
Enamorarte de una madre o un padre en cuya vida aún no te toca entrar es uno de los sentimientos más difíciles de llevar, y un IF le da un sitio adonde ir. Dice lo que sientes en un mensaje privado y sellado de hasta 250 caracteres, tenga pareja esa persona o la tengas tú, y lo guarda hasta que los dos estéis solteros. Si tú estás soltero y esa persona pasa a estarlo, tienes 24 horas para revelarlo, o puedes dejar que caduque; si eres tú quien tiene pareja y la otra persona está soltera, se revela cuando te marcas como soltero. Una vez revelado, esa persona decide si lo acepta, y aceptarlo abre un chat con tu IF como primer mensaje.
Si está en IF, puede que se le avise de que hay un IF esperándola, pero nunca de quién lo ha enviado ni de lo que dice. Si no está, un IF enviado a la dirección de correo que te dio genera un único correo breve de invitación, y uno enviado a un número de teléfono o a un usuario de Instagram simplemente espera. Aun así, la gente puede deducirlo por el contexto, así que tú decides.
Tu primer IF es gratis, y cómo funciona un IF explica todos los casos. Dilo una vez, sintiendo cada palabra, y sigue con tu vida mientras espera. Si algún día el momento encaja, puede llevarte justo adonde siempre tenías que estar, y a una familia en la que hay sitio para ti.
Preguntas frecuentes
¿Es difícil salir con alguien que tiene hijos?
No es simplemente más difícil, sino distinto: menos espontaneidad, menos tiempo, más logística. Los planes se caen cuando un niño se pone malo, y con la custodia compartida puede que os veáis mucho una semana y muy poco la siguiente. Nada de eso es un veredicto sobre ti. A cambio, muchas veces tienes al lado a alguien que sabe lo que es el compromiso.
¿Cuánto hay que esperar para conocer a los hijos de tu pareja?
Hasta que tengáis una relación exclusiva, los dos esperéis que dure y los niños hayan tenido tiempo de adaptarse tras la separación: normalmente, al cabo de unos meses, y siempre cuando lo decida su madre o su padre. Está bien preguntar cómo lo ve, pero no presionar para fijar una fecha. Cuando llegue el día, que el primer encuentro sea breve, relajado y sin presiones.
¿Es una señal de alarma que no quiera presentarme a sus hijos?
Al principio, no; la prudencia es lo propio de una madre o un padre responsable. Empieza a preocupar si lleváis mucho tiempo con una relación exclusiva, no sabe decirte cuándo ni por qué no, y además te mantiene al margen del resto de su vida.
¿Puedes salir con alguien que tiene hijos si tú no quieres tenerlos?
Puedes, pero sé sincero contigo mismo: no querer tener hijos y no querer niños en tu vida son cosas distintas. Si crees que te molestaría compartir a tu pareja con sus hijos, es más amable decirlo pronto.
¿Y si la madre o el padre que me gusta sigue con su pareja?
Tus sentimientos son honestos, y no tienes nada de lo que avergonzarte; lo único que queda descartado es la infidelidad y la mentira. Puedes decírselo, pero eso entraña riesgos reales dentro de una familia. Quizá te convenga más enviar un IF sellado, que solo se abre si los dos estáis solteros, para que, si algún día el momento encaja, ya estés ahí.
Ve despacio, sé amable y deja que la familia te haga sitio a su ritmo. Deja clara en tu perfil de IF tu postura sobre los hijos, y si esa madre o ese padre en quien no puedes dejar de pensar aún no está soltero, di lo que sientes en un IF y deja que espere al día en que vuestros tiempos coincidan.