Cómo escribir una carta a alguien a quien quieres y con quien no puedes estar
Entrada n.º 100 ·

Por El equipo de IF
Escríbela primero para ti, sin intención de enviarla. Ponle un saludo, los momentos por los que esa persona llegó a importarte, lo que te habría gustado que fuera posible, lo que agradeces y lo que ahora dejas a un lado. Después termínala, fírmala y consúltalo con la almohada. Solo entonces decides para qué es la carta. A menudo la versión larga cumple mejor su función sobre el papel, como un cierre que te das a ti mismo. Y si aun así quieres que lo sepa, su frase más sincera puede convertirse en un IF: un mensaje sellado que solo se abre cuando los dos estéis solteros.
Si estás aquí, probablemente haya una frase que llevas mucho tiempo guardando. Ese amigo del que te enamoraste cuando ya tenía a alguien. La persona que fue amable al decírtelo, pero clara. La casi relación que nunca llegó a tener nombre. No eres raro por querer escribirlo, y no estás solo. Querer a alguien con quien no puedes estar no es ningún defecto. Es honesto, y no tienes nada de lo que avergonzarte. Los estudios sobre el arrepentimiento sugieren que, a la larga, la gente tiende a arrepentirse más de lo que nunca hizo que de lo que hizo. Escribirlo es la primera forma de hacer algo con lo que sientes sin pedirle a nadie que cargue con ello.
Si quieres que lo sepa, puedes decírselo, pero abrirte así tiene sus riesgos. IF, la app de citas que creamos para sentimientos como este, te ofrece otro camino, tanto si estás soltero como si tienes pareja: dilo ahora, sellado, y deja que espere. Al final de esta guía te enseñamos a convertir tu carta en un IF.
Por qué escribirlo ayuda, y cuándo no
Desde los años ochenta, el psicólogo James Pennebaker y otros investigadores han estudiado la escritura expresiva: poner en palabras una experiencia dolorosa durante quince o veinte minutos, en unos cuantos días distintos. Una revisión de 146 estudios aleatorizados concluyó que los beneficios son reales, pero modestos. Parecen venir menos del desahogo que de encontrarle sentido: en los propios análisis de Pennebaker, quienes más se beneficiaban solían ser aquellos cuya escritura avanzaba, día a día, hacia la comprensión — más “porque” y “me doy cuenta”, menos vueltas sobre lo mismo.
Pero hay una pega. Un estudio con 90 adultos recién separados observó que escribir sin pautas sobre la separación llegaba a ralentizar la recuperación de las personas más propensas a rumiar. Escribir en bucle — el mismo recuerdo, repetido cada noche — es rumiar con un bolígrafo en la mano. Por eso aquí el objetivo es una carta con forma y con final, escrita una sola vez y luego apartada. Si ya pasas horas dándole vueltas en la cabeza a esa persona, lee por qué no puedes dejar de pensar en alguien antes de empezar.
Antes de empezar, asegúrate de que tenga un final
- Elige un medio desde el que no se pueda enviar nada por accidente. Lo mejor es el papel. Si la escribes en una pantalla, usa una app de notas, nunca un chat ni un borrador de correo.
- Ten su dirección, su número y su usuario en redes bien lejos de la página.
- Ponte un límite: una sesión de veinte o treinta minutos, o tres sesiones cortas en tres días distintos. Cuando se acabe el tiempo, para, aunque sea a mitad de frase.
- Decide ya que esta noche no vas a elegir qué hacer con ella.
Una estructura para la carta, en seis partes
No hace falta que seas escritor. Te hace falta una forma, para que el sentimiento tenga adónde ir y dónde detenerse. Esta sirve para casi cualquier versión de “no podemos estar juntos”.
- El saludo. Su nombre, sin más. Ni un encabezamiento formal ni un apodo al que ya no tienes derecho.
- Lo que fue real. Dos o tres momentos concretos: la noche en que te acompañó hasta el último tren, el chiste que solo os hacía gracia a vosotros dos, cómo decía tu nombre. Los detalles concretos te demuestran que lo que sentías era por esa persona, y no por una idea de ella.
- Lo que deseas. Dilo sin rodeos, incluidas las partes que nunca dirías en voz alta. Esta página es el único sitio donde puedes hacerlo.
- Lo que agradeces. Lo que conocer a esa persona te enseñó sobre lo que quieres. Hasta un amor doloroso suele dejar un mapa.
- Lo que dejas a un lado. Nombra los hábitos que se acaban: mirar su perfil, ensayar conversaciones, buscar señales en cada mensaje. Nombra también la esperanza que dejas a un lado, o la que eliges guardar en un lugar más tranquilo que tu cabeza.
- La despedida. Una frase que cierre la carta con suavidad, como “Espero que seas feliz, y lo digo de verdad” o “Aquí lo dejo”. Fírmala, ponle fecha y dóblala.
Así podrían sonar las seis partes en una carta corta a un amigo que ya tenía pareja cuando os conocisteis:
“Sam: hace mucho que quiero escribir esto, así que aquí va, una sola vez. Pienso en la noche en que te quedaste a ayudarme a recoger después de mi cumpleaños y estuvimos hablando hasta que se consumieron las velas, y en cómo empiezas a reírte de tus propias historias antes de llegar al final. Ojalá nos hubiéramos conocido en otro momento; me habría gustado descubrir lo que podríamos haber sido. Gracias por enseñarme lo que es sentirse escuchado de verdad: ahora sé lo que busco. Dejo a un lado las conversaciones que ensayo de camino a casa y las noches repasando tus fotos, y guardo la esperanza en un lugar más tranquilo. Espero que seas feliz, y lo digo de verdad. Aquí lo dejo.”
Léela en voz alta una vez, para ti o ante una silla vacía. Después, olvídate de ella durante un tiempo.
Frases para cuando la página sigue en blanco
Si la estructura te parece demasiado ordenada, termina una de estas frases y sigue escribiendo hasta que no salga nada más. Elige el grupo que encaje con tu situación.
Cuando esa persona está con otra
- La primera vez que me di cuenta de cómo me sentía fue…
- Lo que admiro de la vida que has elegido es…
- Lo que nunca te pediré es…
- Si algún día la vida nos hace coincidir, lo que querría que supieras es…
Deja a su pareja fuera de esto. Una carta que defiende que tú le convendrías más no es un cierre. Escribe sobre lo que sientes por esa persona, no sobre lo que opinas de su relación.
Cuando esa persona no siente lo mismo
- Fuiste amable cuando me dijiste…
- Lo que no dejaba de esperar que cambiara era…
- Lo que ahora entiendo es…
- Me despido de la versión de ti que…
Si lo más duro es que no fue mutuo, cómo sobrellevar un amor no correspondido llega más lejos de lo que puede una carta.
Cuando nunca llegó a empezar
- El momento en que pensé que esto podía ser algo fue…
- Lo que nunca dijimos en voz alta fue…
- Estoy de duelo por el futuro en el que…
Una casi relación también merece un final como es debido, y el duelo es real aunque nadie más lo viera. Tienes más sobre cómo superar a alguien con quien nunca saliste.
Cuando eres tú quien tiene pareja
- Lo que estos sentimientos me dicen sobre mi propia vida es…
- Aquello sobre lo que quiero ser sincero, conmigo y con la persona con la que estoy, es…
- Si alguna vez estuviéramos los dos solteros, lo que querría que supieras es…
Aquí la carta es, antes que nada, una forma de ser sincero contigo mismo. Sentir algo por otra persona cuando tienes pareja es común, y no te convierte en mala persona. Las únicas líneas rojas son engañar y mentir, y poner un sentimiento en palabras no cruza ninguna de las dos. Si quieres que le llegue, puedes enviar un IF con total honestidad, sientas lo que sientas por tu relación: no puede abrirse ninguna conversación mientras alguno de los dos tenga pareja, y no hay nada que esconder. Que te guste alguien cuando tienes pareja repasa todos los caminos.
Escribir una carta de cierre: afirmaciones, no preguntas
Una carta de cierre es un tipo especial de carta no enviada: su función es cerrar un capítulo. Eso cambia la gramática. Una carta de amor pregunta, aunque finja que no. ¿Piensas alguna vez en mí? ¿Fue real algo de aquello? Una carta de cierre, en cambio, afirma, porque cada pregunta que dejas en ella es una puerta abierta a una respuesta que no puedes controlar.
Lee tu borrador y convierte cada pregunta en una frase que puedas sostener sin necesitar su respuesta:
- “¿Lo sentiste tú también alguna vez?” pasa a ser “Yo lo sentí, y fue real, lo sintieras tú o no”.
- “¿Por qué elegiste a esa persona?” pasa a ser “Tú elegiste tu vida. Yo elijo la mía”.
- “¿Podríamos haber hecho que funcionara?” pasa a ser “No lo sé, y puedo vivir bien sin saberlo”.
Si no consigues terminar la carta sin una pregunta, puede que aún no estés preparado para cerrar nada, y no pasa nada. Guárdala y vuelve a intentarlo dentro de unas semanas.
Cómo cerrar la etapa sin hablar con esa persona
La verdad más dura sobre el cierre es que, a menudo, la otra persona no puede dártelo. El cierre es algo que construyes tú, diga lo que diga o calle lo que calle la otra persona. La carta es el marco; el resto es lo que hagas después. Pasar página no tiene por qué significar quedarte con ello dentro: puedes enviar la frase más sincera de tu carta como un IF, dejar el sentimiento a un lado y seguir con tu vida, sabiendo que está ahí por si algún día cambia el momento.
- Decide qué hacer con la carta y conviértelo en un ritual. Guárdala en un cajón con la fecha, quémala en un lugar seguro o borra el archivo; lo importante es marcar el final.
- Deja de ver sus publicaciones. Silencia o deja de seguir, aunque no bloquees. Un estudio con personas que seguían mirando el perfil de Facebook de su ex relacionó ese hábito con más malestar y añoranza, y con menos crecimiento personal.
- Cuéntale la versión corta a alguien: un amigo, un hermano, cualquiera que te escuche. Los sentimientos dichos en voz alta suelen apaciguarse.
- Ponle fecha a las ganas de enviarla. Si dentro de un mes sigues queriendo que la lea, sométela entonces, con calma, a la prueba de más abajo. Casi toda la urgencia se habrá ido, y lo que queda suele ser la única frase que merece la pena conservar, que tiene justo el tamaño de un IF.
- Llena el hueco que deja. Las horas que pasabas ensayando vuelven a ser tuyas. Dedícaselas a las personas y los planes que ya forman parte de tu vida.
Para el camino más largo después de la carta, lee cómo superar a alguien con quien no puedes estar.
Si el sentimiento ha dejado de ser tristeza y se ha vuelto absorbente — no puedes dormir, no puedes trabajar, no puedes dejar de mirar —, habla con alguien; no tienes por qué llevarlo tú solo.
¿Deberías enviarla alguna vez?
La carta larga, rara vez: la escribiste para ti y ya ha cumplido su función. Pero querer que lo sepa no es ninguna tontería. Antes de que la carta en sí salga de tus manos, déjala en el cajón si se cumple alguna de estas condiciones:
- Ya te ha dicho que no, o te ha pedido que no te pongas en contacto. Después de un no, toca parar.
- Una parte de ti espera que desestabilice su relación, más que simplemente decir la verdad.
- Le pide algo hoy: una respuesta, un encuentro, una decisión.
- Habla más de su pareja o de sus decisiones que de lo que sientes.
Si no se cumple ninguna, puedes decírselo. La sinceridad emocional es valiente, y hay quien prefiere saberlo. Pero una carta o una conversación ahora tiene sus riesgos: pone a la otra persona en un compromiso, puede volver incómoda una amistad de la noche a la mañana y no tiene vuelta atrás. Si los dos estáis solteros, díselo con cariño, o envíale un Like si los dos estáis en IF. Cuando el obstáculo es el momento, porque uno de los dos o ambos tenéis pareja, puede que te convenga más enviar un IF, para que, si algún día el momento encaja, estés ahí para demostrarle cuánto te ha importado siempre.
Dónde encaja IF: escríbela larga, envíala corta
IF es la app de citas para todo el mundo, con pareja o sin ella, nacida de una idea: deberías poder decir lo que sientes, sea cual sea el momento. Cuando uno de los dos tiene pareja, no es posible ningún Like, match ni chat, pero sí puedes enviar un IF: un mensaje privado y sellado de hasta 250 caracteres que solo se abre cuando los dos estéis solteros.
Piensa en un IF como la última frase de la carta, enviada. La versión larga se queda contigo; el IF deja que una frase llegue a alguna parte. Lo dices una vez, te quitas la presión de encima y a nadie se le pide nada hoy, que es justo lo que necesita un amor que ahora no puede ser. Así funciona:
- Solo se abre cuando los dos estáis solteros. Si tú estás soltero y esa persona pasa a estarlo, tienes 24 horas para revelarlo, o puedes dejar pasar el plazo y que quede oculto para siempre.
- Si eres tú quien tiene pareja y esa persona está soltera, tu IF se revela cuando cambias tu propio estado a soltero.
- Puede que se le avise de que hay un IF esperándole, pero no de quién lo ha enviado ni de lo que dice hasta que se revela, aunque a veces la gente lo adivina por el contexto.
- Una vez revelado, ve tu perfil y tus palabras y decide si lo acepta, lo que abre un chat. Si lo rechaza, no se te avisa: simplemente desaparece de tu lista.
- Puede borrarlo, y retirar un IF que aún no se ha revelado forma parte de los planes de pago de IF.
Así que escribe primero la carta larga, para ti. Después busca en ella la única frase que es verdad sin el resto de páginas: sin súplicas, sin preguntas, nada sobre su pareja; solo el sentimiento. “Hace mucho que eres alguien muy especial para mí, y si algún día la vida nos hace coincidir, me encantaría conocerte de verdad.” Esa frase es tu IF, y el primero es gratis. Cómo enviar el IF perfecto te ayudará a darle forma.
Usa solo un correo electrónico, un número o un usuario que esa persona te haya dado. Si aún no está en IF, un correo le hará llegar un único email breve de invitación, sin tu nombre ni tus palabras, mientras que un número de teléfono o un usuario de Instagram no envía nada y el IF espera por si se une. Cómo funciona un IF explica cada situación. Hace falta un poco de valentía emocional para enviar una sola frase después de toda una carta. Una vez enviado, el IF se encarga de esperar, y los ensayos pueden terminar. Quizá te lleve al lugar donde siempre debías estar.
Preguntas frecuentes
¿Debería enviarle una carta a alguien a quien quiero y con quien no puedo estar?
Puedes, y hay quien se alegra de haberlo hecho. Eso sí, una carta larga tiene riesgos reales: pone a la otra persona en un compromiso, puede volver las cosas incómodas de la noche a la mañana y no tiene vuelta atrás. Quizá te convenga más guardarla y enviar su frase más sincera como un IF, que no pide nada hasta que los dos estéis solteros. Si ya te ha dicho que no, no vayas más allá.
¿Debería esperar a alguien a quien quiero y con quien no puedo estar?
Si sientes que es la persona adecuada y el momento no lo es, esperar no es ninguna tontería. Es esperanza. La forma más sencilla de esperar es decirlo una vez, en un IF, y seguir viviendo tu vida, para que, si algún día las cosas cambian, estés ahí para demostrarle lo que siempre has sentido.
¿Cuánto debe ocupar una carta de cierre?
Lo que haga falta para decirlo una vez, que suele ser entre una y tres páginas. Si sigue creciendo semana tras semana, se ha convertido en un diario, y un diario no es un final. Lo que llegues a enviar debería ocupar una o dos frases.
¿Es saludable escribir una carta no enviada?
Puede serlo, si tiene forma y final. Los estudios sobre escritura expresiva encuentran beneficios reales pero modestos, sobre todo en quienes, al escribir, avanzan hacia la comprensión; en las personas propensas a rumiar, escribir sin pautas sobre una pérdida puede ralentizar la recuperación. Así que escríbela una vez y déjala a un lado, y si te ves reescribiéndola cada noche, para y dedica la noche a otra cosa.
¿Cómo se escribe una carta no enviada a la persona que te gusta?
Igual, pero en pequeño. Un flechazo suele construirse más con esperanza que con tiempo compartido, así que sé estricto en la parte de “lo que fue real”: anota solo lo que de verdad viste y oíste, y fíjate en cuánto del resto lo pusiste tú. Después di lo que deseas y dale las gracias por cómo te alegraba los días. Suele bastar con una página.
Guarda la carta larga para ti y, a no ser que ya te haya dicho que no, envía su única frase verdadera como un IF. ¿Persona adecuada, momento equivocado? Espérala en IF.